La inteligencia emocional «está de moda»: cada vez más personas nos damos cuenta de la importancia crucial de no negar las emociones, sino de reconocerlas, admitirlas y gestionarlas de la manera correcta. En el ámbito del coaching, además, una manera muy interesante de conectar con esa inteligencia emocional es la aplicación de técnicas de juego. En este post te vamos a explicar por qué el coaching, los juegos y la inteligencia emocional están tan conectados, y qué beneficios te puede aportar esa relación entre los tres.

Inteligencia emocional – Despierta y Entrena

Sabiduría, visión, poder, emoción… ¿Qué más añadirías a esta interesante rueda?

Jugando con la inteligencia emocional

Por hacer una descripción sencilla, podríamos decir que la inteligencia emocional es la capacidad que tenemos los seres humanos de detectar y reconocer nuestras emociones, llamarlas por su nombre y gestionarlas de tal manera que sean útiles para un objetivo concreto en un contexto determinado, en lugar de dejarnos llevar por ellas y permitir que sean destructivas.

Cuando somos pequeños, dejamos que esas emociones «salgan a flote» con facilidad y, aunque algunas de ellas nos confunden, somos capaces de reconocer perfectamente otras muy «evidentes» como la alegría, la rabia o la tristeza.

Mientras crecemos, vamos «moldeando» nuestra inteligencia emocional, ampliamos nuestra capacidad de reconocimiento de emociones pero desarrollamos conductas de negación o inhibición de algunas de ellas, y paralelamente abandonamos poco a poco la costumbre de jugar.

El juego es una herramienta fundamental de interacción con el medio y de preparación para la vida adulta, pero tampoco podemos olvidar que jugando desarrollamos la creatividad y la imaginación, y aprendemos mucho sobre nosotros mismos y sobre las relaciones humanas.

Sabiendo todo esto, ¿por qué no jugar con la inteligencia emocional? Te recomendamos representar con juguetes escenas de tu vida cotidiana en las que hayas «perdido los papeles» por una mala gestión de las emociones, para luego analizar por qué has representado esas emociones de ese modo concreto. Algunas ideas:

  • Puedes utilizar muñecos de Playmobil, que siempre «sonríen», sea cual sea la circunstancia. Es una de las herramientas que utilizamos en nuestros talleres para empresas.
  • Ríete de las emociones negativas «cambiándoles la cara»: prueba con muñecos como el Mr. Potato o con otros similares que te permitan modificar como quieras las expresiones de la boca y de los ojos.
  • Representa la escena en un cuento y cuéntalo de varias maneras distintas: como si fuera una comedia estadounidense, un dramón, una telenovela, una historia para niños…

Las posibilidades son infinitas. La inteligencia emocional es muy importante, pero el juego también. Jugar te ayudará a reconocer o identificar emociones que tenías olvidadas (o que te estás negando a ti mism@), y te permitirá ver esas escenas de discusiones o conflicto desde otra perspectiva, enfocada al crecimiento personal y no al sufrimiento o al malestar.

Si quieres aprender más sobre inteligencia emocional, te recomendamos leer los libros de Daniel Goleman, y a atreverte a probar nuestros procesos de coaching para que actives el cambio que estás buscando en tu vida –¡primera sesión gratis!– y nuestras sesiones de mentoring, en las que te enseñaremos muchas herramientas para mejorar tu creatividad o para sacar el máximo partido al juego con la inteligencia emocional.


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Laura Tejerina
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